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El pasado 4 de octubre el candidato de Alianza País, Lenín Moreno, señaló en el programa Pulso Político que “las consultas que se han hecho con respecto a la dolarización dan como resultado el hecho de que los ecuatorianos creen que la dolarización les ha sido positiva”. Después de consultar a su equipo de campaña, no se logró obtener cuál es la fuente original de esa afirmación.

Si bien es cierto que en la última encuesta nacional sobre la satisfacción con el dólar elaborada por Cedatos, el 85% de la población respaldó la moneda, ese sondeo es de diciembre de 2014, y en estos dos años Ecuador ha afrontado cambios que han hecho cuestionar la moneda.

La crisis económica derivada de la apreciación del dólar, entre otros factores, ha frenado la competitividad, haciendo que se vuelva a cuestionar esta moneda.

Al debate se suma una balanza comercial negativa: en 2015 las importaciones superaron a las exportaciones en $1.429,64 millones, lo que ha avivado el debate sobre la dolarización. Si bien, en el primer semestre del 2016, la balanza fue positiva gracias a la caída de un 34,17% en las importaciones, según el BCE.

En la última encuesta de Cedatos-Gallup, divulgada en agosto de 2016, un 75% de la población consideró que la conducción de la economía es incorrecta y un 84% de los encuestados esperaba que haya cambios a nivel político, económico y social.

Por último, en su hoja de ruta ‘Consenso Ecuador’, la Cámara de Comercio advierte además que la insuficiencia de reservas internacionales genera una señal de inestabilidad, incertidumbre y desconfianza en la sostenibilidad del propio régimen cambiario de la dolarización. “El comportamiento de las reservas internacionales en el Ecuador muestra varias características como es su debilitamiento, el uso de esos recursos en objetivos ajenos al principio de seguridad y las secuelas que esto ha generado como es un proceso de desconfianza creciente y las dudas sobre el mantenimiento de la dolarización”, apunta el documento.

Pablo Dávalos, profesor de economía de la la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, lo explica de la siguiente manera: “El país tiene problemas de liquidez producto de la caída del precio del petróleo. La disminución provocó una caída del PIB y un incremento del desempleo. Para compensar la caída de la liquidez de las exportaciones, el régimen ha adoptado una política de endeudamiento agresivo. De esta forma la deuda cumple un rol de política monetaria. El dólar significa una camisa de fuerza para el gobierno que no puede devaluarlo frente a otras monedas como el peso colombiano. Las encuestas sobre la dolarización dan cuenta de un apoyo mayoritario de la población al esquema monetario porque le permite tener una certeza a largo plazo sobre su relación ingreso-gasto, lo que no sucedería con moneda nacional sometida a devaluaciones competitivas que disminuyen la capacidad adquisitiva y por ende la relación ingreso – gasto”.  “Lenin Moreno debe decirle al país si continuará con la política de endeudamiento agresivo y debe indicar cómo va a fortalecer la dolarización”, agrega Dávalos.

En su blog, el economista y coordinador general de la Comisión de Control Cívico de la Corrupción Jorge Rodríguez-Torres, advierte que: “El dólar, como camisa de fuerza que evita el uso y abuso de la maquinita de hacer dinero, sirvió en Ecuador hasta mediados del 2014 por razones básicas, cuyos resultados han desaparecido en circunstancias que ninguna de ellas hoy significan un beneficio para una economía que, enfrenta una aguda contracción por contextos externos e internos”. Y además precisa: “En ese panorama pintado así, sumado al existente en la caja fiscal, cuyo financiamiento requerirá por lo menos de $ 12 mil millones de financiamiento adicional, la dolarización no es sino un bonito recuerdo”.