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En entrevista con El Universo el pasado 26 de septiembre, el precandidato de Acuerdo Nacional por el Cambio, Paco Moncayo, afirmó que en Ecuador “tenemos un déficit fiscal que bordea los $5.000 millones cada año”. Pese a consultar con la Izquierda Democrática y con el equipo de campaña del candidato cuál era la fuente original para ese dato, no se tuvo respuesta.

Según el Banco Central del Ecuador (BCE), el déficit del presupuesto del gobierno central durante el 2013 fue de $4.013 millones, en el 2014 fue de $7.312 millones, pero en el año 2015 cifra este rubro en $1.668 millones.

Por otra parte, si empleamos el documento sobre las operaciones del sector público no financiero del BCE, el resultado global entre la diferencia del total de ingresos y el total de gastos bordea los $5.000 millones en 2013,2014 y 2015. Sin embargo, desde el 2007 hasta el 2012 el resultado global es considerablemente inferior a los $5.000 millones anuales. Es decir, la cifra expuesta por Moncayo coincide solamente con los tres años anteriores.

Esta institución mide tres tipos de déficit que se diferencian por la metodología que se emplea. Sin embargo, las cifras de déficit fiscal generalmente hacen referencia al déficit global, como explica Pablo Dávalos, profesor de economía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador: “Los déficits restantes los utilizan más los expertos en política fiscal”, puntualizó Dávalos, quien señala que la cifra del déficit global no amerita estudios alternativos, ya que es una diferencia contable.

El déficit global es aquel que se obtiene de la diferencia de ingresos menos gastos (amortizaciones y pago de intereses). El déficit primario consiste en la diferencia entre ingresos y gastos (sin incluir amortizaciones ni el pago de intereses). Por último, el déficit presupuestario resulta de la diferencia entre ingresos y gastos (incluyendo amortizaciones pero no el pago de intereses). Este último es el que se utiliza para elaborar el Presupuesto General del Estado.