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Se conoce poco del plan de Gobierno del candidato Dalo Bucaram Pulley (en el CNE se registra un documento de tres páginas). En sus entrevistas con medios va aportando pistas. Así, una de sus ofertas es la construcción de “no menos 60 000 viviendas” cada año. Así lo dijo recientemente a El Universo. ECUADOR CHEQUEA pregunta: ¿es sostenible anunciar que se construirán 60 000 soluciones cada año? ¿Qué dicen los registros históricos?

Para empezar el plan de Bucaram se ubica por debajo de los índices de demanda de vivienda en razón del crecimiento demográfico. De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda se requieren al menos 64 000 viviendas para 111 000 hogares que se suman cada año a la población.

Sin embargo, para Gustavo Rivera, exgerente del Banco Ecuatoriano de la Vivienda, el índice de crecimiento de la demanda no responde a un criterio técnico. La determinación no debe darse por el número de nuevos matrimonios que se inscriben en el Registro Civil –dice Rivera-. Y se pregunta: ¿quedan fuera de este cálculo las nuevas familias, las uniones de hecho? ¿Los viudos o los solteros no tienen derecho a vivienda?

¿Qué ha pasado en otros gobiernos? Durante la administración de Rodrigo Borja se construyeron 84 000 viviendas; con Abdalá Bucaram, 13 000 (en un período gubernamenal de seis meses) y con Rafael Correa más de 340 000 desde 2007. En la primera década del siglo XXI el promedio anual fue de 23 000 viviendas y en la década reciente fue de 37 700. Entonces, al calor de las cifras históricas, el enunciado de Bucaram Pulley resulta insostenible.

Desde la mirada oficial, el déficit de vivienda es de 1,7 millones de unidades. ¿Cómo se llega a esta cifra? Gustavo Rivera considera que se define por proyección poblacional a partir del cálculo aritmético establecido en los 90, el cual apuntaba a un déficit de 1,2 millones de soluciones. Para ello, recuerda el especialista, se dividió a la población de entonces por un factor promedio de familias con 4,5 integrantes. A esa cifra se descontó el número de viviendas registradas en los catastros municipales y se sumó alrededor de 500 000 viviendas con necesidades de mejoramiento cualitativo (servicios básicos). De allí los 1,2 millones de unidades en déficit. Pero Rivera insiste en que no hay todavía metodologías de valor técnico para transparentar la demanda de vivienda.

Sin embargo, el exgerente del Banco Ecuatoriano de Vivienda dice que si se analiza la variable de disponibilidad presupuestaria, sí se pudieran construir 60 000 viviendas al año. El desafío –dice Rivera- es construir en el interior del país, no tanto en Quito o Guayaquil, donde en varios segmentos hay sobreoferta de unidades.