Foto tomada del Facebook de Guillermo Lasso.
Foto tomada del Facebook de Guillermo Lasso.

El candidato a la presidencia por CREO, Guillermo Lasso, advirtió el pasado 2 de diciembre en los Desayunos de Teleamazonas que “la economía ecuatoriana en el año 2016 va a decrecer el 1,7%, y de acuerdo con proyecciones de organismos internacionales en el 2017 habrá una caída de 2,7%, y así durante el año 19, 20, hasta que recién el 21 habría un crecimiento del 1%”.

El candidato se basa en las proyecciones del Banco Central y del FMI. Pero lo cierto es que no se puede hablar de ‘proyecciones de organismos internacionales’ como unas únicas, ya que cada organismo maneja sus cifras, y en ese caso las del candidato son aproximadas a las proyecciones del BM, el FMI y la Cepal.

Según la última actualización del informe Perspectivas económicas mundiales, del Banco Mundial, presentado en junio, el PIB de Ecuador caería en un 2% durante el 2016, un 4% en el 2017 y un 0,5% en 2018, y añade: “Se prevé que Ecuador experimentará una fuerte contracción a corto plazo, debido a los bajos precios del petróleo, la pérdida de competitividad de las exportaciones debida al fuerte dólar y la escasa financiación externa que obliga a una fuerte consolidación fiscal”.

Fuente: Banco Mundial
Fuente: Banco Mundial

Por su parte, después de incorporar los efectos del terremoto, la reconstrucción y los flujos de financiación extranjera, en su último reporte publicado en septiembre, el FMI proyectó que Ecuador decrecería un ­2,3% en 2016, mientras que las proyecciones para 2017 y 2018 son de -2,7% y -1,1%, respectivamente. El primer crecimiento que se registra en las perspectivas de este organismo no se daría hasta 2021, como afirma el candidato, si bien el FMI es más optimista: cree que habrá un crecimiento del 1,5%.

Fuente: FMI
Fuente: FMI

La Cepal actualizó en octubre sus cifras y proyectó un crecimiento de 2,5% para 2016, mientras que para 2017 consideró que el PIB crecerá un 0,2%.

Según el Banco Central, en el segundo trimestre de 2016, el PIB creció un 0,6% respecto al trimestre anterior y decreció un -2,2% interanual.

Sin embargo, más allá de las cifras, para el economista José Hidalgo, director de Cordes, “es muy difícil proyectar lo que va a ocurrir con la economía ecuatoriana en un plazo tan largo. Lo que parece seguro por el momento es que en 2017 el Ecuador va a sufrir una nueva contracción como consecuencia del casi inevitable ajuste fiscal, cuyo impacto posiblemente se extienda hasta 2018. En todo caso, lo que ocurra en ese año y en los siguientes va a depender, fundamentalmente, de las medidas que tome el próximo gobierno para fomentar (o seguir ahuyentando) la inversión privada. Si se consigue que las empresas nacionales y extranjeras inviertan en el país, entonces la economía se podría recuperar relativamente pronto, de no ser así, la contracción puede ser prolongada”, advierte.

El economista Jaime Carrera sostiene que “Debido a la gran incertidumbre económica y fiscal y la carencia de información oficial confiable, es muy difícil efectuar previsiones certeras”. Sin embargo, el economista advierte que el entorno económico evidencia que la economía se contrae “hay algunos indicadores al respecto: aumento del desempleo y subempleo, reducción de la inversión pública, paralización de la inversión privada, ausencia de inversión extranjera directa, reducción de la demanda de los hogares, falta de demanda de crédito de las empresas, drástica reducción de las importaciones, etc.”

Carrera  puntualizo que “cuando una economía decrece la sociedad se vuelve más pobre, las personas pierden sus empleos, las empresas quiebran, aumenta el desempleo y subempleo, la clase media se vuelve pobre y los pobres indigentes. Si la economía da un giro radical, se estabiliza y vuelve a crecer, recién en 2021 se recuperaría el nivel de ingreso por habitante de 2014”.