A fines de 2014 se desató la polémica. A través del Decreto Ejecutivo 491, Rafael Correa dio paso al Plan Familia y lo puso en manos de la doctora Mónica Hernández. Las críticas surgieron luego de que se exponga al proyecto desde una mirada conservadora, deslindándose de lo que hasta ese momento fue la Estrategia Nacional Intersectorial de Planificación Familiar y Prevención del embarazo en adolescentes (Enipla).

En febrero de 2015, el Presidente sostuvo que la Enipla se “basaba en el hedonismo más puro y más vacío: el placer por el placer. Ahora la estrategia se fundamenta en valores. Tenemos que hablar de valores”. Y esa ha sido la línea en el momento de desarrollar la planificación. Sin embargo, se ha realizado lejos del debate social.

Según el INEC, los embarazos en adolescentes entre 10 y 14 años subieron en los últimos años de 1,98% a 2,16%. La primera causa por las que las niñas de 10 a 17 años acuden al hospital es por el parto y sus complicaciones: 74 000 niñas al año. Cuando el Plan Familia se dio a conocer, los medios de comunicación se hicieron eco de un documento en donde esa realidad se atribuía a la falta de valores y con ello se sostenía la necesidad de desarrollar estrategias que tengan como eje la afectividad y la familia.

“El documento todavía no es oficial, entonces cuando ya lo sea buscaremos los espacios para difundir”, dijo la vocera Mónica Hernández en su momento. Dos años después, la estrategia no se oficializa públicamente. Pero, al revisar la información disponible en el portal de Compras Públicas, aparecen los contratos asignados para llevar a cabo el proyecto. Solo en procesos contractuales se han destinado $223.477,79.

ECUADOR CHEQUEA buscó cotejar los datos con la encargada de la estrategia. Sin embargo, se nos comunicó que “La vocera de Plan Familia Ecuador, Dra. Mónica Hernández, tiene una agenda apretada de actividades fuera de la ciudad de Quito hasta la tercera semana de mayo”.