Las estadísticas le dan la razón. Tras el aguacero de la tarde del pasado 24 de marzo, ese que quedó registrado en fotos y videos virales, Mauricio Rodas afirmó que el “presente ha sido el invierno más severo de los últimos 30 años”. Y es verdad.

Luego de revisar la información que archiva el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), es posible concluir que la actual temporada invernal (octubre 2016-mayo 2017) registra índices récord de precipitaciones.

De acuerdo a los datos históricos del Inamhi, solo entre enero, febrero y marzo los niveles de lluvia en Quito sobrepasan las estadísticas pasadas. Para sostenerlo, se revisan los datos existentes desde 1983. En ese año, el máximo de precipitaciones fue 254.7 milímetros. El hecho ocurrió en marzo.

La cifra fue superada después, en 1990, con un nivel de lluvia de 246.8 mm registrados en octubre. Mientras que en abril de 2011 los números dan cuenta de 372.9 mm de precipitaciones (revisar gráfico).

En marzo de 2017, las lluvias sumaron 330 ml. La cifra supone un récord, para temporadas invernales previas. Christian Rivera, director del Centro de Operaciones de Emergencia del Distrito Metropolitano de Quito (COE), indica que en este contexto se han atendido 707 emergencias, la mayoría por “movimientos en masa”, es decir, deslizamientos de tierra y colapso de taludes.

Gonzalo Ontaneda, coordinador de estudios e investigaciónes meteorológicas del Inamhi, explica que los problemas no se producen por la cantidad que llueve en el mes, sino por la que intensidad en determinado período. Eso se traduce en que mientras en noviembre llovieron 46.8mm, solo en la tarde del lunes 24 de abril la precipitación total – en 40 minutos- fueron 53 mm.