El pasado 15 de junio, Rafael Correa publicó en Twitter datos sobre la reducción de desempleo y subempleo durante su década de Gobierno. En uno de los tuits, difundió datos de 2006 y 2017 para demostrar cómo durante la década en que estuvo a cargo del Ejecutivo disminuyó dichos índices. Sin embargo, esa información debe contextualizarse.

 

Para empezar, no es posible comparar la información de 2006 con la de 2017. La razón, previo a la llegada de Correa al poder, la metodología aplicada consideraba las categorías Pleno empleo, Subempleo y Desempleo; pero desde octubre de 2014, el INEC y Senplades reclasificaron el mercado laboral. De esta forma, la población se clasificó entre: empleo adecuado, empleo inadecuado y empleo no clasificado. Según estos organismos: “El empleo adecuado lo conforma la población que no tiene deficiencias ni de horas ni de ingresos. Sustituye a los antiguos ocupados plenos… El empleo inadecuado lo conforma la población con alguna deficiencia (ya sea de hora y/o de ingreso). Esta categoría sustituye al subempleo en la anterior clasificación”.

En 2007, ya se hizo una reclasificación de dichos aspectos por parte del INEC; es por eso que dicha estadística se incluye en el histórico de los indicadores laborales, no los datos previos. En ese sentido, José Hidalgo enfatiza en que una comparación con la información previa a ese rango no es válido. Es decir, el economista confirma que el cotejo que realiza el exMandatario resulta inválido.

En economía es posible aplicar lo que se denomina empalme. Esto significa la aplicación de un proceso técnico para comparar resultados obtenidos a partir de métodos distintos. “Si el exPresidente hizo algún tipo de empalme, si cambia de metodología en el cálculo puede llegar a comparar, pero no es cuestión de tomar las cifras y cotejarlas. A menos de que muestre cómo hizo la conversión es una comparación que no tiene validez”, explica.

Además, también hay imprecisiones en la información expuesta por Correa. Ya que en 2007 los datos de subempleo y desempleo sumaron 23,24%; mientras que los de 2017 suman 25,8% -no 25,7% como tuiteó el antecesor de Lenín Moreno-. Eso significa que las cifras actuales no corresponden a las “más bajas de la historia”, tal como lo sostiene el exJefe de Estado.