Marcela Holguín, asambleísta por Alianza País, durante su participación en la sesión 464 del Pleno de la Asamblea Nacional, llevada a cabo el 11 de julio, afirmó que : “en 2012 la mitad de las mujeres asesinadas, en todo el mundo, fueron asesinadas por su ex pareja o familiares”. Holguín sostuvo estas cifras en medio del debate en torno al Proyecto de resolución de rechazo de todas las formas de violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), en su estudio mundial sobre el homicidio 2013, determinó que “Casi la mitad (47%) de todas las víctimas femeninas en 2012 fueron asesinadas por sus compañeros íntimos o familiares, en comparación con menos de 6% de las víctimas masculinas.” El estudio concluye este punto afirmando que mientras una gran proporción de mujeres víctimas pierden la vida a manos de quienes se esperaría que las protegieran, la mayoría de los hombres son asesinados personas que quizá ni siquiera conocen.

La UNODC evidenció una concentración del homicidio por género a través de las cifras levantadas en su estudio. De esta forma,  si bien a nivel mundial el 79% de las víctimas de homicidio son hombres, en el contexto familiar y de relaciones de pareja las mujeres están en un riesgo considerablemente mayor que los hombres. “Aunado a lo anterior, cerca de 95% de los homicidas a nivel global son hombres, un porcentaje más o menos constante de país a país y entre regiones, independientemente de la tipología de homicidio o el arma empleada”, detalló la oficina de la ONU.

Por otra parte, de acuerdo al INEC, en su Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres – 2011, del total de mujeres que han vivido algún tipo de violencia de género el 76% ha sido violentada por su pareja o ex parejas.

De aquí, el 43,4% de mujeres ha vivido violencia psicológica en sus relaciones de pareja; seguida por la violencia física, sexual y patrimonial.

ECUADOR CHEQUEA realizó una entrevista a una representa de ONU Mujeres, la cual nos comentó que los movimientos de mujeres han denunciado las muertes violentas de mujeres por razones de género desde hace varios años. En este momento, en Ecuador no es posible conocer si ha existido, estadísticamente, un incremento de los casos debido a que se cuenta con pocos datos comparativos desde que se tipificó el femicidio en el país, en 2014.

Es necesario reflexionar sobre que está detrás de la violencia contra las mujeres para poder abordar la problemática: desigualdad estructural y discriminación. No puede analizarse y enfrentarse de manera aislada, sino de forma vinculada a los factores de desigualdad económica, social y cultural.

La violencia de género implica la actuación del Estado, dado que es el garante de derechos, y les corresponde a prácticamente todas las instancias generar una respuesta: educación, salud, trabajo, vivienda, justicia, leyes. Los gobiernos provinciales y locales son responsables de generar las condiciones y los servicios necesarios para dar respuesta a las mujeres. A toda la sociedad le compete respetar los derechos de ellas y aportar para que en sus ámbitos de acción cotidianos no se propenda a la agresión.

Se han logrado algunos avances significativos, como la inclusión del femicidio en el COIP, pero en Ecuador, como en todos los países del mundo, hay retos que se deben abordar. La violencia contra las mujeres no ha sido erradicada en ningún lugar: los procesos de transformación son lentos y requieren, además de voluntad política, recursos y estructuras institucionales sólidas que puedan ejecutar de manera sostenida los planes y programas de prevención y eliminación de la violencia.