La Consultora: El pasado No existe, ni el futuro tampoco


El romance medios-Lenín Moreno continúa pese a nuevos vientos en contra. La reciente noticia acerca del artículo publicado en The New York Times, en que se revela la compra de seguidores falsos en Twitter desde la cuenta del entonces candidato a presidente, no ha levantado mayor polvo mediático. Los diarios Expreso y El Comercio hicieron publicaciones describiendo el contenido de dicho artículo y presentaban como única contrastación el comunicado en que el Secretario  de Comunicación Alex Mora aclaraba que Moreno no tenía nada que ver con el asunto, pues no era él quién manejaba sus redes. Fin del asunto.
Y es que parecería que no hay tiempo ni voluntad para indagar más, pues hay asuntos más importantes que investigar, por ejemplo, la casa (de Rafael Correa) más barata del Ecuador que ayer (30 de enero) llenó las redes y los titulares. Ello, sumado a que el tiempo de campaña llega a su recta final y las encuestas empiezan a dar puntos a la baja para el Sí, aunque se mantiene aún ganador.
Dentro de este escenario de urgencia porque gane el Sí, los artículos de opinión siguen apareciendo uno tras otro con los mismos argumentos: hay que votar el Sí para recuperar el país y abatir al enemigo. Sin embargo, al igual que con otras inquietudes, cada día aparecen interrogantes de las que nadie o casi nadie se hace eco. En este caso, el qué pasará después.
En un artículo publicado en Diario La Hora, Salvatore Foti plantea lo siguiente: “Si Correa lograse ganar aunque sea una pregunta, el panorama político se volvería realmente inestable e impredecible. Esto es lo único que hasta ahora nadie ha querido tomar en cuenta. Esperemos tengan razón”. Ello justamente está relacionado a la columna publicada ayer en este mismo espacio, en la que se resaltaba el abandono de medios, actores sociales, políticos y líderes de opinión frente a un plan post-consulta. Y dado que la victoria del Sí no está asegurada, el escenario que plantea el articulista claramente ha sido una preocupación ausente a nivel mediático.
El mensaje que recibimos los votantes, entonces, es el de tenerlo todo bajo control. Se construye la idea de la victoria incuestionable y se apuesta todo a Lenín como ganador. Nadie, ni medios ni actores políticos, prevén un posible escenario de fracaso en alguna de las preguntas, así como tampoco presentan o indagan sobre la existencia de un “plan b” en caso de que se diera.
La ausencia de cuestionamiento o la prefiguración de cualquier falla en la narrativa construida contrastarían con el retrato benevolente que la mayoría de medios hacen sobre la figura de Moreno, la cual, en general, está desprovista de interpelación alguna. Basta ver que uno de los diarios tradicionales (La Hora) que en este proceso se ha mantenido quizás más crítico que el resto, lo describe de la siguiente manera: “Ante miles de simpatizantes, el presidente, Lenín Moreno, con su típico buen humor y costumbre de cantar en el escenario, inició ayer en Cuenca el cierre de la campaña por el ‘Sí’ en la consulta popular del próximo domingo”.
El buen humor y el canto en el escenario, que en su tiempo fueron criticadas o ironizadas, hoy terminan siendo cualidades positivas en el discurso mediático. La memoria tarimera de AP parece haber sido borrada, y el ahora presidente se sube a cantar como si fuese la primera vez, como si por arte de una frase desapareciera todo su pasado vinculado a la Revolución Ciudadana.
Por tanto, según lo que el mensaje devela, no interesa qué pasó antes ni tampoco qué pasará después. Lo que interesa es el aquí y el ahora. Ganarle a Correa y después ya se verá. En pocas, un proceso de campaña y una consulta sin correlación real y profunda con el pasado, y sin proyección práctica a futuro.