La propuesta de la entrega de créditos para emprendimientos para jóvenes tiene su raíz en la discursiva para las elecciones presidenciales 2017. De acuerdo al Plan de Gobierno de Alianza PAÍS 2017-2021, se estipulaba una “Revolución Juventud”, que representaba una prioridad. Lenín Moreno, entonces candidato, manifestó en reiteradas ocasiones la necesidad de vincular a los jóvenes en su agenda política.  

Durante la campaña, el 22 de marzo 2017, Moreno se reunió con un grupo de becarios ecuatorianos que estudiaron en universidades extranjeras. Ahí manifestó que “van a tener créditos  para emprendimiento, el primer crédito es el capital semilla de USD 15 mil al 2% de interés con 2 años de gracia con 15 años para pagarlo”. En ese diálogo informó de la creación de la Secretaría de la Juventud, concebida como una institución de apoyo al emprendimiento y otorgación de becas.

Ya en la Presidencia, mediante Decreto No 11 del 25 de mayo de 2017, el sucesor de Rafael Correa estableció un cambio institucional. La que fuera Dirección de Juventudes, del Ministerio de Inclusion Economica y Social (MIES), se convirtió en Secretaría Técnica de Juventudes. Esta institución se adscribe a la coordinación del MIES. Además, se decretó la transformación del entonces Ministerio de Coordinación de Desarrollo Social en la Secretaría Técnica del ‘Plan Toda una Vida’, monitoreada por la Presidencia de la República.

En un encuentro ciudadano en Carcelén, el 14 de agosto de 2017, el Presidente presentó el ‘Programa Impulso Joven’, en el marco de la misión ‘Toda una vida’. Moreno afirmó que el proyecto está encaminado a jóvenes de entre 18 a 30 años con la finalidad de cubrir tres objetivos: generación de empleo, desarrollo de emprendimiento juvenil y fortalecimiento de capacidad profesional o técnica. En su intervención indicó que los “créditos no requieren una garantía real, tan solo una firma solidaria”.

En dicha reunión también intervino Rubén Flores, presidente del Directorio de BanEcuador B.P, quien sostuvo que durante los primeros 2 meses y medio del mandato de Moreno se entregaron cerca de USD 30 millones en préstamos para emprendimiento joven. Para cumplir con la entrega de los créditos de hasta USD 15 mil, según el boletín gubernamental, se invertirán aproximadamente USD 300 millones anuales hasta el 2021.

Para cumplir con la entrega, el Gobierno realizó una alianza con BanEcuador (Banco del Pueblo). Sin embargo, el proceso de selección de beneficiarios se realiza a partir de la plataforma Toda una Vida.

El entonces ministro de Inclusión Económica y Social, Iván Espinel, indicó que el proyecto es una reacción a las necesidades de la juventud, ya que para esa fecha más de 200.000 jóvenes estaban desempleados. En ese contexto, el programa pretendía crear más 200.000 plazas de trabajo hasta el 2021.

El 02 enero de 2018, en entrevista para la Agencia Pública de Noticias del Ecuador y Suramérica (ANDES), Elias Tenorio, secretario Técnico de la Juventud, anunció que “son 189 mil jóvenes que no están trabajando en este momento”. Además, ratificó que 20.000 créditos para emprendimientos serán entregados.

Según, la Rendición de cuentas 2017 de BanEcuador, sobre la propuesta de créditos de emprendimiento se han realizado 1058 operaciones por un monto de USD 8 236 352 millones. A su vez, se indica que, de acuerdo al rango de edad, se ejecutaron 46.847 por una cantidad de USD 150 562 en préstamos para personas de entre 18-29 años .

Para Fausto Segovia Baus, experto en temas de educación, la creación de programas como ‘Impulso Joven’ son importantes, pero es necesario que estén acompañados de políticas públicas que garanticen una sostenibilidad económica, es decir, fomentar capitales “semillas” para establecer una relación entre el Estado, sector privado y la sociedad civil.

Segovia indica que la entrega de créditos a los jóvenes debe ser sustentable, ya que debe generar un relación entre empresas y emprendedores. El experto señala que debe crearse una política de educación técnica  urgente. Estos planes deben optimizar la participación entre docentes, estudiantes, administrativos, directivos y exalumnos. Por lo tanto, un cambio en la Ley de Educación Superior.

¿En qué contexto propicia esta propuesta?

Según el estudio del Banco MundialNiNis en América Latina’ (2016), elaborado por el economista mexicano Rafael Hoyos, en Latinoamérica existen cerca de 20 millones de jóvenes de entre 15 a 24 años que no estudian ni trabajan. A ellos se los denomina ‘ninis’. El informe indica que esto se traduce en que 1 de cada 5 jóvenes está dentro de esa categoría. Además, manifiesta que las causas más comunes de esta problemática son el desempleo, deserción académica, falta de encontrar una formación académica o embarazo adolescente.

El mismo año, en Ecuador, se realizó un estudio bajo la dirección de Hoyos para la Revista Vistazo. El análisis arrojó que el 21% de los jóvenes (15-29 años) son ninis, es decir, unas 900 mil personas inactivas. El experto indicó que en el país, en 2013, el índice de desocupación creció a un 18%. La cifra previa era de 16%, en 2010.

Conforme al estudio ‘Impactos del ENES: una mirada desde los estudiantes’, publicado en enero de 2017 por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y Universidad Andina Simón Bolívar (UASB), a partir de 2014, año en que se implementó el Examen Nacional para la Educación Superior (ENES), se presentó una disminución al 29,7% en los procesos de matriculación universitaria. Es decir, existe un decrecimiento de 6,3% desde el 2006. La falta de ingreso a universidades públicas representó un incremento en la inscripción de estudiantes en instituciones privadas, con una cifra de 226,315 estudiantes.

El fenómeno de los ninis en Ecuador pasó de 20,6%, en 2011; a 25,4%, en 2014. Ello da como resultado 489.000 personas que no trabajan ni estudian.

*Verificación realizada en colaboración con Carolina Rojas, estudiante de la UDLA.