violencia y derechos

Esta promesa muestra avances positivos. Primero, por la aprobación de la Ley Contra la Violencia hacia las Mujeres, en febrero del 2018 y, segundo, por la implementación de nuevos planes que ayuden a la salud reproductiva tanto de mujeres como del colectivo LGBTI, en servicios de salud pública.

En la respuesta a la solicitud de información que Ecuador Chequea realizó el 4 de abril de 2018, que fue entregada a los 14 días de hacer la aplicación,  la Dirección Nacional de Derechos Humanos, Género e Inclusión, explica que, respecto a la violencia de género, el país ha tenido grandes avances respecto al tema de violencia en estos ámbitos. Sobre todo, por la implementación del Plan de Erradicación de Violencia contra las mujeres, las niñas, niños y adolescentes, el cual está vigente desde el 2017.

Además de la implementación del Plan, el informe señala que se han realizado inversiones en los servicios de salud pública y se ha actualizado el marco normativo de atención en salud. El Ministerio de Salud Pública tiene un marco normativo llamado “Norma Técnica de Atención Integral en Violencia de Género” que tiene como objetivo suministrar atención a las víctimas de violencia de género a través de procedimientos, protocolos, pruebas de enfermedades, entre otros.

En los casos de abuso sexual, se sigue un protocolo específico, el cual se trabaja para la prevención de infecciones por transmisión sexual, al igual que el embarazo no planificado, a través de Anticoncepción Oral de Emergencia. Otra acción que se ha tomado, según el mismo informe, es la capacitación a 33.000 profesionales de la salud, durante el 2017, en un curso virtual contra la violencia de género.

Respecto a la erradicación de violencia contra la comunidad LGBTI, en el documento se explica que “tienden a utilizar menos los servicios de salud por temor a encontrarse con un escenario de estigmatización generalizada, desconocimientos sobre las diversidades sexuales y actitudes homofóbicas por parte del personal de la salud”. Por esta razón, desde el 2016 se han implementado políticas, promoción y capacitaciones al personal de salud, para que sean más abiertos y sensibles respecto al tema.

Para Margarita Carranco, activista por los derechos humanos y líder del movimiento feminista, Moreno cumplió su promesa cuando envió el proyecto de ley contra la violencia a las mujeres, como la primera iniciativa del ejecutivo a la Asamblea, “lo que le dio un nivel altísimo al tema”.

Sin embargo, Carranco menciona que existe un problema que generaliza al sujeto de derechos y lo amplía demasiado, lo que no permite que exista una justicia especializada ya que un juez tiene que administrar la justicia bajo los mismos principios tanto a mujeres, niños, jóvenes o comunidad LGBTI.

Es decir, si una mujer es asesinada porque es transexual o gay, dentro del delito se producen dos causales o agravantes: machismo y homofobia. Asimismo, en el caso de que si una mujer afro o indígena fuera asesinada, se producen dos causales: machismo y racismo.

La activista señala que “se llegó a un acuerdo con la comunidad LGBTI ya que ellos pueden exigir una ley para ellos”. La distinción contempla que, si son reconocidos dentro de la Ley contra la Violencia a la Mujer, sólo se contemplaría la violencia en contra de la comunidad, a diferencia de tener una ley propia, donde no solo se haga alusión a la violencia, sino también que se reconozcan derechos en la salud, educación, trabajo, etc.

Carranco acota que “se está trabajando en un decreto ejecutivo para implementar una política pública desde el Ministerio del Interior en beneficio de la comunidad LGBTI”, sin antes afirmar que las condiciones políticas no son las más adecuadas pero que “es mejor tener un proyecto de ley a no tener nada”.

Si bien en los últimos años se han realizado reivindicaciones en pro de los derechos de la mujer como es el caso de reconocer al feminicidio como una realidad y un delito que el Estado se encarga de penarlo, aún existen mucho por recorrer en materia de desarrollo integral y, sobre todo, en el ámbito cultural donde la violencia se presenta desde el contexto familiar hasta en el campo laboral.

*Verificación realizada en colaboración con Ekaterina Montalvo, estudiante de periodismo de la USFQ.