Falconí se refiere a la violencia en la crianza

El ministro de Educación, Fander Falconí, sostuvo una entrevista en el programa ‘Los Desayunos’, en la cual se refirió a los delitos sexuales dentro del sistema educativo. Indicó que esta institución renovó los protocolos de acción para combatir la violencia y capacitar a su personal para reaccionar de forma más rápida y efectiva en la erradicación de la misma. Además, añadió que en torno a la violencia existe una “corresponsabilidad de la sociedad“, ya que el sistema es un espejo de esta.

“De acuerdo a un estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef), que se llama Violencia intergeneracional en la sociedad, 1 de cada 4 padres castiga con violencia física a sus hijos. Entonces, evidentemente vamos a tener una sociedad donde se transmite la violencia de forma intergeneracional”, puntualizó.

La afirmación de Falconí es imprecisa. El informe de la Unicef al que se refiere en realidad se titula ‘Una situación habitual: Violencia en las vidas de los niños y los adolescentes’, y se publicó en octubre de 2017. El organismo internacional determinó que “a nivel mundial, 1.100 MILLONES de cuidadores (o algo más de 1 de cada 4) dicen que el castigo físico es necesario para criar o educar adecuadamente a los niños“.

Los datos en torno al castigo físico en niños son más alarmantes. Alrededor de 300 millones de pequeños de
2 a 4 años en todo el mundo (3 de cada 4) son habitualmente víctimas de algún tipo de disciplina violenta por parte de sus cuidadores; y 250 millones (alrededor de 6 de cada 10) son castigados por medios físicos. Además, 6  de cada 10 niños de 12 a 23 meses están sometidos a algún tipo de disciplina violenta.

El castigo físico como correctivo no es usado exclusivamente a nivel familiar. De hecho, la Unicef destacó en su informe que “732 millones de niños en edad escolar entre 6 y 17 años (1 de cada 2) viven en países donde el castigo corporal en la escuela no está completamente prohibido”.

¿Qué sucede en Ecuador?

En el país esta realidad no es diferente dentro del hogar, ni en el sistema educativo. De acuerdo al Consejo Nacional para la Igualdad Intergeneracional, la Unicef, y el Observatorio Social del Ecuador, en su informe ‘La niñez y adolescencia en el Ecuador contemporáneo: avances y brechas en el ejercicio de derechos’, la cultura de la crianza es violenta. “El 44% de los niños de 5 a 17 años está expuesto casi siempre a castigos violentos (golpes, insultos, encierro) en sus hogares.”

Unicef y el Gobierno ecuatoriano elaboraron la primera ‘Encuesta Nacional de la Niñez y Adolescencia de la Sociedad Civil’, en 2010, en este documento se detalló que “3 de cada 10 niñas y adolescentes que asisten a la escuela son maltratadas por sus maestros y maestras”. Además, “ser niño o niña indígena entraña una
posibilidad mayor de ser golpeado por parte de los docentes: el 23% ha padecido este tipo de maltrato”. El 17% de niños y niñas afroecuatorianos aseguran haber sido maltratados por sus maestros, mientras el 7% de blanco-mestizos sufre este maltrato. Pese a que el Código de la Niñez integra el uso de la fuerza y la violencia dentro de las violaciones de derechos, este comportamiento es muy extendido.

Sybel Martínez, doctora en Jurisprudencia y directora del Grupo Rescate Escolar, considera que hablar de “corresponsabilidad de la sociedad” en los casos de abuso sexual en el sistema educativo es bastante “simplista”. Para la experta, es necesario diferenciar eventos entre pares y hostigamiento académico (violencia de docentes a alumnos). En el segundo caso, “de acuerdo a la Unicef, 3 de cada 5 estudiantes han sido victimas de actos violentos en la escuela”.

La abogada afirma que está comprobado que dentro de una comunidad educativa donde existe un manejo probo, en donde los chicos se sienten incluidos, con un ambiente sano y libre de violencia, quienes viven maltrato en casa dejan de violentar a sus compañeros y van a tono con la comunidad educativa. Martínez reconoce que existe cierta corresponsabilidad social; sin embargo, destacó que mediante la construcción de una comunidad educativa segura e incluyente es posible romper con la violencia dentro del sistema.

En contexto

El Grupo Rescate Escolar realizó hace dos años un estudio en Quito practicado a 1500 estudiantes, 100 docentes y 700 padres de familia de distintos colegios, estrato social y visión (religioso, laicos, de corte militar, etc.). Los resultados determinaron que 1 de cada 2 estudiantes ha sido víctima de actos violentos en la escuela; de ellos, el 20% lo ha sido reiteradamente y el 6% lo es constantemente.