La consigna se mantiene: ¡no comer cuento… de nadie! Ya se sabe que las mentiras y la desinformación se difunden, se viralizan, en minutos. La razón: el poder de Internet, los medios digitales y las redes sociales. En ese contexto, la verificación de datos se convierte en un recurso que mantiene informada a la ciudadanía con base en hechos confirmados.

Después de 25 meses en línea (dos años y un mes), el desafío de ECUADOR CHEQUEA es mayor. Para quienes prefieren Internet, está disponible el sitio web ecuadorchequea.com que se actualiza diariamente. Si se quedan en las redes sociales, también hay síntesis de los contenidos en Facebook y Twitter (@ECUADORCHEQUEA) y YouTube. Ahora la meta es alcanzar a los oyentes de radio en su emisora preferida; a los televidentes y a los tradicionales lectores de papel en productos impresos.

Y avanzamos. Una nota difundida en la web de Ecuador Chequea también puede ser leída en la revista Criterios, que edita mensualmente la Cámara de Comercio de Quito. En la sección El barómetro de la verdad se publican cuatro verificaciones, uno por cada categoría:. Cierto; Sí, pero; Insostenible; Falso.

Desde el portal se genera información que luego puede ser consumida de diferentes maneras, en distintos lugares, por distintos tipos de público. Por ejemplo, todos los viernes, desde las 08:30, pueden escucharnos en el noticiero de Radio Sucesos. Junto a los periodistas Juan Carlos Calderón y Verónica Larrea se analizan los chequeos más relevantes de la semana.

Los Medios Públicos también se suman a la tendencia de extraer historias a partir de bases de datos, presentarlos públicamente a la sociedad y ayudar a su comprensión mediante la selección y contextualización de los hechos.

Las noches de los lunes se transmite, en el Programa Blanco y Negro, un análisis sobre la coyuntura. Los jueves, en la Radio Pública, se transmitirán verificaciones en formato: pastilla de audio. Y los domingos, nos pueden leer en El Telégrafo; y mirar nuestros chequeos en el Telediario Dominical.

El desafío es trasladar la confianza pública anclada en los medios tradicionales hacia la comunidad que se sirve de herramientas para verificar la información que circula. El propósito es trabajar en espacios en que sea posible mantener la independencia editorial, elegir la agenda: los temas tratados y el ángulo desde el cual se aborda.