Donald Trump: «Tomamos acción para evitar una guerra, no para comenzarla»

El pasado 3 de enero el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la ejecución de un ataque en contra del general iraní Qasem Soleimani. Durante su discurso, el Ejecutivo estadounidense pronunció dos frases importantes como justificación a esta acción:

  1. «Soleimani estaba planeando ataques siniestros e inminentes en contra de diplomáticos y personal militar estadounidense».
  2. «Tomamos acción para evitar una guerra, no para comenzarla».

Declaraciones en el minuto 0′ 40» y 2′ 40»

Tras la muerte de Soleimani, el líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Ali Jamenei aseguró que los responsables se enfrentarán a una «dura venganza» y decretó tres días de duelo nacional. El 8 de enero, el Gobierno iraní lanzó 22 misiles en contra de dos bases aéreas estadounidenses situadas en Irak: Ain al Asad, en la provincia de Ramadi; y Harir, a las afueras de Erbil, capital de la Región Autónoma del Kurdistán.

De acuerdo a la Guardia Revolucionaria iraní, más de «80 terroristas norteamericanos» murieron en la operación ‘Mártir Soleimani’. El ayatolá Jamenei aseguró que este ataque fue una «bofetada al rostro» para los EEUU y que su objetivo es sacar a todas las tropas norteamericanas de Medio Oriente.

Sin embargo, el 8 de enero Trump ofreció una rueda de prensa desde la Casa Blanca, donde afirmó que los ataques de Irán no provocaron ninguna víctima mortal y que se tomarán medidas económicas en contra del país. En las bases militares atacadas también se encontraban tropas alemanas, australianas, iraquíes, neozelandesas y danesas pero sus gobiernos aseguraron que no tenían bajas.

El Gobierno de Ucrania sí reportó víctimas. La razón: un vuelo comercial de Ukranian International, cuyo avión fue derribado con 176 pasajeros a bordo el 8 de enero. Esta acción se produjo horas antes del ataque iraní a las bases gringas en territorio de Irak. El Gobierno iraní negó cuatro días la relación del incidente con su ataque, el pasado 12 de enero admitió que «las defensas aéreas del país derribaron erróneamente el vuelo PS752».

Doce días después de la muerte de Soleimani, la versión de Trump sobre un «inminente ataque» orquestado por el General en contra del personal diplomático y militar estadounidense en territorio iraní palidece. El 12 de enero el secretario de Defensa, Mark T. Spear, fue abordado por estas declaraciones. El funcionario aseguró que el Presidente se refiere a «posibilidades» y «supuestos», basados en que las embajadas suelen ser los principales objetivos del terrorismo.

Cuando la periodista Margaret Brennan le pregunta ¿cuáles son las evidencias específicas para asegurar que existía un riesgo inminente de ataque por parte de Soleimani? Él responde que «no tenían evidencias» concretas. Pero aseguró que coincide con el Primer Mandatario en la necesidad de haber realizado el ataque para «proteger a todos los americanos».

Declaraciones en el minuto 3′ 50»

La relación tensa entre los Estados Unidos y Medio Oriente se inició en los primeros años del siglo XX tras el auge petrolero. Los intereses en esta región rica en este recurso natural han marcado gran parte de la historia moderna. Los efectos se ven de forma inmediata. 

El 3 de enero, día del ataque de EEUU, el barril de crudo WTI alcanzó su mejor precio desde abril de 2019, cifrando USD 63,05. Para el 10 de enero, bajó a USD 59,04.

La afirmación de Trump sobre evitar una guerra riñe con la historia de la relación EEUU – Irán. A través de esta línea de tiempo se sintetiza un conflicto con décadas de archivos que evidencian que las intervenciones norteamericanas en Irán han conducido a una mayor inestabilidad en los territorios vinculados al Medio Oriente.