Temperaturas altas no son parte de una «ola de calor»

En diciembre de 2019 la Organización Panamericana de la Salud publicó el informe Olas de calor y salud. En el documento de 55 páginas se advierte a los habitantes de América del Sur que el primer trimestre de 2020 se producirán “olas de calor” en la región. Por ello, se recomienda: no permanecer mucho tiempo al aire libre, utilizar bloqueador solar en todo momento y no exponer a grupos vulnerables como niños o ancianos a los rayos solares.

El informe menciona a toda la región, pero el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) explicó en un comunicado emitido el pasado 4 de enero que en Ecuador no se puede producir el efecto “ola de calor”. Este fenómeno se presenta -por lo general- durante la época del verano austral (hemisferio sur); debido a la posición geográfica de nuestro país en la zona tropical, no es posible definir esta estación, sino únicamente las temporadas seca y lluviosa. De acuerdo al Inamhi, para caracterizar una ola de calor en Ecuador se requeriría desarrollar una metodología propia, en consonancia con las dos temporadas.

El Instituto añadió que tras realizar su medición para el primer trimestre de 2020 prevé que las temperaturas se mantengan dentro de los rangos normales entre 27 y 30 grados centígrados. Agregó que, debido a que la OPS no incluyó la fuente que pronostica aumentos de temperatura en Ecuador en su informe Olas de calor y salud, no es posible identificar el origen del dato y rebatir de forma técnica.

Los ecuatorianos comparten en redes sociales que el país atraviesa una “ola de calor”; esta percepción coincide con el boletín climatológico de diciembre levantado por el Inamhi. En el documento se expone que la temperatura media de la región interandina, que oscila entre los 10 y 25 grados centígrados, fue superado en Tomalon (Pichincha) con 27,4 grados, y Cuenca (Azuay) con 25,1 grados. Sin embargo, se observa un incremento general de temperatura en todas las estaciones del Inamhi ubicadas en la región interandina.

Javier Macas, técnico de pronóstico del Inamhi, explicó que el incremento de temperatura se registra desde diciembre de 2019. Esto ha generado que las precipitaciones sean escasas a pesar de estar en época lluviosa, por eso se presentan cielos poco nubosos y con una alta radiación ultravioleta.

La temperatura máxima que se registró durante la semana del 6 al 12 de enero fue de 36,2 grados, en Nuevo Rocafuerte (Orellana), al este de la región amazónica. Guayaquil superó los 35 grados centígrados; y, en el callejón interandino, se registraron temperaturas superiores a los 27 grados. Ciudades como Loja también ha sufrido este fenómeno con temperaturas de 31 grados. En el resto del país, incluida la capital, ha oscilado entre 26 y 30 grados.

El representante del Instituto insiste en que “no se puede hablar de ola de calor en el país, porque no se ha superado récords históricos durante varios días consecutivos”. En Quito, la temperatura más alta se registró en 17 de agosto de 2017, cuando alcanzó los 26,2 grados . Macas agregó que este fenómeno atmosférico también se manifiesta con un descenso de la temperatura por debajo de lo habitual en horas de la madrugada.

El Inamhi recomienda a las personas que trabajan al aire libre tratar, en la medida de lo posible, de no exponerse en las horas pico al sol, en especial entre las 10 am y las 4 pm. Si esto le resulta imposible se recomienda hidratarse constantemente, usar bloqueador solar y vestir camisas manga larga, además de usar ropa de colores claros.

De acuerdo al Instituto Ecuatoriana de Estadísticas y Censos (Inec), de los 5.200.000 de desempleados, 3.600.000 millones son trabajadores informales. En ese contexto, Carlos Castellanos, presidente de la Federación de Comerciantes Minoristas y de los Mercados de Pichincha (FedecomiP), no existe un plan para mitigar los riesgos ya que “su prioridad es trabajar en estos momentos de crisis económica y desempleo”.